No todos los ácidos grasos omega 3 son iguales

Publicado: diciembre 18, 2012 en Novedades Omega
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La familia de los Omega 3 tiene la peculiaridad de tener un doble enlace en el carbono 3 terminal.

Dependiendo de su longitud y del número de insaturaciones tendrán distintos efectos en nuestro organismo.

Los ácidos grasos Omega 3 activos en el ser humano son el Eicosapentaenico (EPA) y el Docosahexaenoico (DHA).

El EPA ayuda a la buena conservación de los vasos sanguíneos (reduciendo su rigidez), corazón y cerebro. Tiene propiedades anti inflamatorias, anticoagulantes y además reduce las anginas y los eventos cardiovasculares no mortales en pacientes con hipercolesterolemia.

Un estudio llevado a cabo en 1988 ha demostrado que el EPA es capaz de disminuir la inflamación sistémica (en concreto la inflamación producida por un exceso de ácido araquidónico) en pacientes con psoriasis versus pacientes que tomaban la misma cantidad de aceite de oliva. El estudio reveló que tanto las placas de psoriasis como el picor del paciente en la zona afectada pueden disminuir de una forma importante con la suplementación.

Por último hay estudios que sugieren que una alta concentración de EPA en los tejidos puede disminuir el riesgo de sufrir demencia senil.

Aceite Omega 3

El DHA es fundamental para un correcto funcionamiento del cerebro y de la retina, del punto de vista estructural es un ácido graso dominante en ambos órganos.

Debido a la gran cantidad de DHA necesario para la producción de células cerebrales hay una necesidad importante de este nutriente durante el embarazo y la lactancia de los bebés.

Estudios recientes han demostrado que el DHA es necesario para la producción de la Neuroprotectina D1 una molécula destinada a proteger nuestro cerebro de productos dañinos y que por lo tanto está relacionada con su buen funcionamiento y salud.

La Neuroprotectina D1 reduce la inflamación celular y además prolonga la vida de las células cerebrales, protegiendo frente a la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Hay que tener mucho cuidado a la hora de comer un alimento natural o enriquecido con omega 3 que el tipo de aceite que contenga sea a cadena larga o no se obtendrá el beneficio que se espera de él.

El ácido Alfa Linolénico (ALA) es el más corto de los Omega 3 esenciales y, en teoría, puede ser convertido en los otros de cadena más larga por medio de la enzima Delta- 6-Desaturasa.

Distintos estudios demuestran que la funcionalidad de esta enzima se reduce mucho con la edad del paciente, aún más cuando este tenga algún tipo de carencia alimentaria.

Para que esta enzima funcione correctamente necesita una serie de vitaminas (del grupo B y C) y minerales (magnesio y zinc), desde que haya una carencia de alguno de ellos o tengamos más de 40 años la conversión de ALA a EPA y DHA se ve muy reducida.

De hecho varios estudios han demostrado que en hombres entre un 15 y un 35% del ALA ingerido se trasforma directamente en energía, y menos de un 1% se convierte en DHA. En mujeres  la tasa de conversión puede ser un poco más alta, hasta un 21% a EPA y un 9% a DHA.

Debido a este problema no se relaciona un aumento de la ingesta de ALA con un aumento en los niveles plasmáticos de los omega 3 de cadena larga, además el ALA remanente tiende a oxidarse debido a su poca reconversión.

La suplementación con este tipo de productos nunca será tan efectiva como si la lleváramos a cabo con aceites de animales marinos.

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